Volemos tiempo atrás, hace cerca de un año y medio. Todo aquel que tenga pueblo me comprende cuando hablo de las fiestas de éste: Baile, música, atracciones que dejan mucho que desear, amigos y alcohol...litros y litros de alcohol.
Pues ahí estaba yo, el último día de fiestas del 2012. Después de haber pasado unos días un tanto turbulentos decidimos olvidar el pasado y aprovechar el último día. Después de haber tomado unas cuantas copas nos dispusimos a ir a la plaza del pueblo, ahí donde se reúnen todas las personas al rededor de una orquesta, por ponerle nombre a ese pequeño grupo de personas encima de un escenario, los cuales parecen que atropellan gatos cada vez que abren la boca, con la tal mala suerte de toparnos con la madre de una de las muchachas que nos acompañaban. En ese momento tuve que ser testigo de la más lamentable manera de tratar a un hijo que he presenciado en mi vida. Al darse cuenta de que su hija había tomado unas cuantas copas, la susodicha mujer comenzó a propinar una paliza a su hija delante de las cientos de personas que se congregaban en el lugar, más las decenas más que acudieron a mirar que pasaba. ¡Oigan! Qué yo soy la primera en defender un azote a tiempo para evitar tonterías ¿Pero eso? Lo que yo vi fue un atentado contra la integridad física de una pobre niña. Patadas, golpes con la mano abierta, tirones de pelo... Obviamente, la niña, asustada, se fue corriendo y llamó a la guardia civil. El siguiente en recibir fue el padre. Acusándolo del comportamiento de la hija, fue victima de varios golpes por parte de la madre. Tanto el padre como la hija pusieron una denuncia contra la mujer, que misteriosamente, retiraron 24 horas más tarde, pero claro, como se suele decir, La Policía No Es Tonta, y esta vez de forma literal.
Hoy, 1 año, 4 meses y 19 días después, se ha celebrado el juicio contra esta mujer (Ya hablaremos de la rapidez de la justicia en otro momento) del cual yo me he enterado que tenía que asistir como testigo hace dos días.
10:30 Esta es la hora para la cual estaba marcado el juicio. 09:45 Esta es la hora a la cual nos ha citado el abogado de la defensa. 45 minutos en los que nos ha estado increpando para no testificar en contra de la mujer. Objetivo cumplido por su parte. Moral por los suelos por la mía. "— ¿Vio usted agresión física por parte de M.A. hacia M.J.Y? —No, para nada" Esa ha sido mi respuesta, pues después de pensar he llegado a la conclusión de quién soy yo para meterme en medio de una familia. Una familia que probablemente llevan muchos años viviendo de la manera de la que yo fui testigo, pero que al fin y al cabo, siguen viviendo juntos. Que si a día de hoy el padre no ha querido coger a sus hijas e irse lejos, sus motivos tendrá. Que si ni padre ni hija han querido testificar contra su esposa y madre, respectivamente, por algo será. Por otra parte, el fiscal pedía 16 meses de prisión para esta mujer. Pocos, a mi parecer.
Durante todo este proceso me han surgido unas dudas ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por salvar el culo? ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a mantenernos al margen de asuntos ajenos por muy mal que sepamos que está? Y vosotros ¿Qué opináis?
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